MI HISTORIA

JACOBO ESTRECHO2015-11-05 11.35.12

Soy Jacobo Parages, empresario, con mas de 25 años de experiencia en el área de marketing y comunicación en diferentes multinacionales en España y en Inglaterra (UNITED BISCUITS – TETRA PAK – KA INTERNATIONAL – BOULANGER – IMPACTO – CONTROL ACTIVO ), donde he gestionado proyectos de distinta índole y  liderado equipos. A los 28 años me diagnosticaron Espondilitis Anquilosante (EA) y en Octubre del 2013 me diagnosticaron un tumor maligno. Ahora, 20 años después, cuando miro atrás comprendo que estas enfermedades han sido el motor para que mi vida sea mas plena de lo que nunca hubiera pensado.

Siempre he practicado deporte. Un día después de un partido de football empecé a sentir dolores en la espalda, se fueron volviendo constantes, y en poco tiempo comprendí que era algo más que agujetas. Este extraño dolor me dejaba rígido, y se manifestaba en distintas partes del cuerpo, ciática, lumbar, ingles, cuello y se  acompañaba de una angustiosa presión y un profundo dolor en el pecho.  Afortunadamente, poco después de los primeros dolores identificaran lo que me pasaba y dieron nombre y apellido al dolor: Espondilitis Anquilosante. Enfermedad reumatológica, crónica, muy dolorosa y que produce el endurecimiento paulatino de las articulaciones. Enfermedad con la que desde ese momento debía aprender a vivir. Decidí seguir adelante, aprender a convivir con dolor y no renunciar a vivir a mi manera y a cumplir mis sueños.

Cuando la enfermedad aprieta todo va más lento y la vida va mas despacio. Salir de la cama por las mañanas, salir del coche, recorrer un pasillo, llegar a la fotocopiadora, estornudar, cruzar la calle, dormir sentado…..todo se hace un mundo.

Siempre he querido vivir mis sueños  y ese motivo me ha  impulsado a vivir sin miedo y me ha dado la oportunidad de compartir mis metas. Mi enfermedad además de hacerme la persona que hoy soy ha sido mi motor de superación.

Aprendí  a vivir retándome a mí mismo y a compaginar mi dolor con mis obligaciones profesionales.  Empecé con pequeñas cosas, levantarme por las mañanas, ir a por un vaso de agua a la cocina, salir del coche… Con el tiempo, fui pasando a otras, conducir durante horas, luchar contra la quietud, aguantar una reunión en la oficina. Y  terminé haciendo algo que antes de que el dolor llegara a mi vida ya tenía la ilusión de hacer: Dar la vuelta al mundo y cumplir el sueño más grande para mí en ese momento. Este viaje, y lograr integrar la enfermedad en mi vida,  me hizo sentir más fuerte y despertó en mi la necesidad de compartir con otras personas que están en la misma situación, e intentar hacerles ver que la fuerza está dentro de cada uno. Y continué retándome a mi mismo, no dejar de ir a trabajar ni un solo día a por culpa del dolor y volver a meter el deporte en mi vida: montar en bici, aprender a patinar en “FreeStyle” y…nadar.

Al cabo de un tiempo me embarqué en la terapia biológica que hoy en día sigo recibiendo. Dependo de unas inyecciones que me pongo cada tres semanas y que me ayudan a controlar el dolor, lo que ha mejorado inmensamente mi calidad de vida. Esto  ha hecho que me plantee retos más grandes, me ha permitido seguir soñando y me ha dado la oportunidad de luchar por esos sueños.

En Junio del año 2013, después de dos años de entrenamiento, cruzo a nado el Estrecho de Gibraltar. Ese mismo  invierno  me operan de un tumor maligno y  9 meses más tarde,  en Julio del año 2014  cruzo, a nado,  los 40 kilometros que separan Mallorca de Menorca. En junio del 2015 consigo nadar mi segundo cruce del Estrecho de Gibraltar. En Enero del 2016 gano dos medallas de Oro en el campeonato de España Master en piscina, en la modalidad de relevos.

Aceptar mi enfermedad ha hecho que me sienta cerca de otra gente que también vive con dolor y que necesita superarse a cada momento. Además, he tenido el privilegio de compartir mis retos con la Fundación Síndrome de Down de Madrid y con niños que padecen de leucemia a través de la Fundación Uno entre Cienmil.  Conocerles, observarles, compartir y caminar con ellos me ha ayudado a crecer.

Durante estos años, a pesar de los síntomas y los dolores  me he permitido soñar y luchar por esos sueños, sueños que se han hecho realidad a través de mis retos deportivos. Esto además, me da la oportunidad de compartir mi historia personal con empresas a través de conferencias, talleres de motivación y superación, logro de objetivos, gestión del cambio, gestión del fracaso  y clases en distintas escuelas de negocio y universidades.

Siempre he pensado que el dolor no podía conmigo.  Convertir mi enfermedad en mi motor de superación me ha impulsado a no dejar de hacer nada por su culpa.  Creo que el ser humano no es consciente de que casi no tenemos límites, no hay nada que con esfuerzo y dedicación no podamos conseguir.  Si fuéramos conscientes de esto, rendirse no sería una opción.  Cualquiera que sea nuestra dificultad puede ser transformada y convertida en una oportunidad de superación.

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